Explorando el Mundo Emocional: Las Emociones de los Niños en el Ambiente Escolar (Edades de 3 a 12 años), primera parte.

Las emociones, lo que sienten niños y niñas, tiene que ver con las cosas que les pasan. Como adultos, es imposible controlar eso. Pero sí se les puede enseñar a cómo gestionarlo. ¿De qué manera? Poniendo el foco en lo que hacen con lo que sienten.

Por Martha Almanza Ruiz 2 de febrero de 2024

  1. 2.Fomentando la Inteligencia Emocional:

La inteligencia emocional es una habilidad fundamental que se desarrolla en la infancia. En el ambiente escolar, los niños tienen la oportunidad de aprender a reconocer y gestionar sus emociones; es por esto que el aula se puede convertir en un ambiente propicio para que los educadores incorporen actividades que fomenten la empatía, la autorregulación y la toma de decisiones emocionalmente inteligentes. Estas habilidades no solo benefician el bienestar emocional de los niños, sino que también contribuyen a un ambiente escolar más positivo.

Lo primero que debemos saber los adultos (padres o maestros) que participamos en la educación integral de los niños, es que nosotros somos el primer modelo de comportamiento emocionalmente inteligente con el que los niños tendrán contacto. Si nuestras propias acciones y reacciones se encuentran muy alejadas de nuestro discurso acerca de cómo debemos conducirnos y expresarnos, entonces no generaremos en nuestros hijos o alumnos la comprensión y asimilación de lo que es adecuado, en cambio, provocaremos inestabilidad y confusión en ellos. El dicho “la palabra convence, pero el ejemplo arrastra” no se aleja mucho de la realidad.

Nuestros hijos y alumnos nos están escuchando y observando en todo momento: cuando doy la clase, cuando estoy de compras en el supermercado, cuando hablo por teléfono, etc., por ello, es necesario ser consciente de mis propias emociones y también ser humilde para reconocerlas, de tal forma que pueda hacer los ajustes necesarios para acércame a ellos y relacionarme libre y sanamente.

Proverbios 4:23 nos dice que “del corazón mana la vida”, y Aristóteles dijo “educar la mente sin educar el corazón no es educar en absoluto”.

La importancia de educar el corazón es mucha, para enseñarlo a nuestros niños debemos comenzar por nosotros mismos.