Explorando el Mundo Emocional: Las Emociones de los Niños en el Ambiente Escolar (Edades de 3 a 12 años), primera parte.

Por Martha Almanza Ruiz 24 de enero de 2024

El proceso de crecimiento y aprendizaje de los niños va más allá de la adquisición de conocimientos académicos. En el entorno escolar, las emociones desempeñan un papel vital en el desarrollo integral de los niños. En las etapas de preescolar y primaria, los pequeños exploran un vasto espectro emocional que impacta directamente en su bienestar y habilidades sociales. A lo largo de diferentes entregas exploraremos el fascinante mundo de las emociones infantiles en el contexto escolar, destacando su importancia y proporcionando consejos prácticos para acompañar a los niños en su desarrollo socioemocional.

1. La Variedad de Emociones:

Durante los primeros años escolares, los niños experimentan diferentes y variadas emociones. El nerviosismo de comenzar un grado nuevo, la alegría de hacer nuevos amigos, la ansiedad ante desafíos académicos o la sensación de logro al superarlos, la frustración al enfrentarse a situaciones difíciles, etc., estas son solo algunas de las emociones que pueden surgir. Por esto es esencial que los docentes y padres reconozcan esta diversidad emocional y brinden un espacio seguro para que los niños expresen sus sentimientos.

El primer paso es escuchar a los niños en lo que tienen que decir. Hacer preguntas como ¿qué piensas al respecto?, ¿qué causa que te sientas así?, ¿cómo puedes resolverlo?, nos permite validar la emoción al mismo tiempo que le ayuda al niño a reconocerla. Si el niño no sabe cómo se siente

¿cómo será capaz de gestionarlo? Imaginemos un niño que está preocupado porque es su primer día en una escuela nueva donde no conoce a nadie; él expresa su temor de ser rechazado por los demás, entonces sus padres le dicen: “no pienses eso, te aseguro que pronto harás amigos nuevos”. Los padres, bien intencionados y con la motivación correcta, quieren animar a su hijo, sin embargo, invalidaron la emoción y de forma sutil le han hecho saber que eso que él piensa no debe ser así.

Una forma más asertiva de abordar las emociones con nuestros alumnos y/o hijos, es explorar su emoción: de dónde viene, qué la causa y qué opciones tiene él/ella para gestionarla por sí mismo. Entonces, en el ejemplo anterior, podremos decirle al niño: “entiendo que te sientas así, cuando vamos a conocer gente nueva a veces nos preocupamos por sentirnos aceptados, pero recuerda que tú eres un niño amable y respetuoso que sabe hacer amigos”.

Estas bases nos ayudarán como docentes y padres a acompañar a nuestros pequeños en cualquier emoción que manifiesten, estando conscientes de que cada uno de ellos las expresa y experimenta de diferente manera.

 

Seamos adultos abiertos para escuchar y sabios para guiar.