Los ataques cibernéticos impactan en la salud mental

Los ataques cibernéticos pueden tener un impacto significativo en la salud mental de las personas, pero expertos señalan que este aspecto suele recibir poca atención.

Meses después del hackeo que sufrió Mariana empezó a tener pensamientos suicidas. “Mi reputación, mi integridad, se fueron a la basura”, dice. Ella en realidad no se llama Mariana pero, a la fecha, tiene tanto miedo de que su imagen se vuelva a dañar que por eso pidió mantenerse anónima.

El hackeo lo realizó su expareja, un hombre alcohólico que la había­ agredido físicamente en varias ocasiones. En una de ellas Mariana llamó a la policía ­y lo encerraron un tiempo. Cuando salió de la cárcel, ella ya se había mudado de casa y eliminado cualquier rastro para que no la pudiera encontrar. Pero, a pesar de haberlo bloqueado en redes, la logró perseguir.

«No solo comenzó a atacarme desde su propio perfil de Facebook, sino que también escaló la situación al hackear mis cuentas y mi perfil», dice Mariana. Desde entonces, su vida se convirtió en una pesadilla. «Hubo momentos en los que sentí que ya no quería seguir viviendo»

El costo psicológico de los ciberataques

“No se está hablando suficiente sobre los daños psicológicos que causan los ciberataques”, menciona Roberto Ricossa, vicepresidente de F5 para América Latina y comparte que uno de los principales impactos es hacia la reputación, tanto para las personas como para las empresas.

En el caso de Mariana, su expareja comenzó a mandar desde el Facebook de ella con mensajes ofensivos e información personal a toda su lista de contactos, que incluía a clientes, amigos y familiares. “Se me empezó a caer el cabello del estrés y terminó en el hospital, con piedras en la vesícula”.

A causa del estrés y la hospitalización Mariana perdió su empleo. El estudio “La plaga del ransomware: percepciones de las víctimas sobre los daños individuos, organizaciones y sociedad» menciona que cuando ocurre un hackeo, no solo afecta a una empresa u organización per se, sino también a su personal y estos daños los divide en cinco categorí­as.

Primero, están los daños psicológicos, que abarcan desde el estrés y la culpa, hasta la desesperación y los pensamientos suicidas. Segundo: las afeciones físicas, que van desde el agotamiento hasta el síndrome de burnout. En tercer lugar, los daños financieros que pueden incluir la pérdida de empleo y los costos asociados con la terapia. Cuarto, los estragos reputacionales, como la pérdida de amigos, colegas y clientes. Y quinto, los problemas sociales que pueden afectar desde las relaciones familiares, hasta las amistades cercanas.

Esto es importante considerando que el 69% de los mexicanos muestran un elevado nivel de precaución por ser víctima de algún problema de seguridad al usar internet, principalmente por los riesgos de fraude y pérdidas financieras (73%), suplantación de identidad (66%) y divulgación de información privada o íntima (58%), de acuerdo con el ‘Tercer estudio de ciberseguridad en México 2023’ .

En el caso de Mariana, fue víctima de suplantación de identidad y divulgación de información privada. “Estos fueron temas que se plantearon en foros en el Día Mundial de la salud, donde mencionaron que el bullying digital, el robo de credenciales y el robo de identidad genera un impacto muy importante en las personas”, explicó Ricossa.

Por otro lado, la empresa hacked , dedicada a rescatar cuentas robadas, destaca que otro aspecto es la falta de seriedad que merecen estos casos. “En particular, la policí­a no siempre trata el hacking con la seriedad que merece. Por ejemplo, de 52 casos, solo cuatro resultaron en condenas penales”, mencionan en una publicación.

Siempre hay víctimas

Cuando Mariana estaba hospitalizada, uno de sus antiguos clientes se puso en contacto con ella y, al enterarse de su situación, le ofrecía trabajo. «Solo pude salir adelante gracias al apoyo de mi familia, amigos y mis hijos».

Aunque logró recuperar su cuenta de Facebook y retomar su vida, las secuelas del ciberataque permanecieron en ella. «Tiempo después olvidé mi teléfono en un viaje en Didi y los pensamientos suicidas volvieron por el miedo y la impotencia de que alguien hiciera algo malo con mi teléfono».

El descuido con el dispositivo no tuvo consecuencias más graves, pero no todos los usuarios tienen la misma suerte que Mariana. «Hay casos, especialmente los relacionados con robos financieros, donde el ciberataque realmente puede arruinar la vida de las personas», advierte Ricossa.

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